Una monja se sube a un taxi y el taxista no para de mirarla.
Entonces ella le pregunta porque la mira tanto:
- Tengo una pregunta pero no quiero ofenderla.
Ella responde:
- Querido hijo, no puedes ofenderme. Cuando se llega a mi edad siendo monja ves y oyes de todo.
Estoy segura que no hay nada que pudieras decir que me ofenda.
- Bueno, Siempre he tenido una fantasía que una monja realizaba una felatio conmigo.
Bueno, veamos que podemos hacer con respecto a eso:
1) tienes que ser soltero
y
2) debes ser Católico.
El taxista se emociona y dice:
- Si, soy soltero y también Católico!
- Bueno, doble en la próxima esquina a la derecha.
El Taxista dobla y la monja le concede el deseo.
Pero cuando se vuelven a subir al taxi el taxista comienza a llorar.
- Hijo querido, ¿porque lloras?
- Perdóneme hermana pero he pecado. Mentí, debo confesar, soy casado y Judío.
- La monja dice:
Bueno no te preocupes, mi nombre es Carlos y estoy camino a una fiesta de disfraces.