Un joven llega a la farmacia, con cara de angustia.
La farmacia era atendida por una viejita de aproximadamente ochenta años.
El chico le dice a la señora:
- Señora, tengo una erección permanente, ¿qué me puede dar?
La viejita abrió desmesuradamente los ojos y con la voz entrecortada respondió:
- Mirá, lo único que te puedo dar es esta farmacia
y un terrenito que tengo en Aldo Bonzi...