A los saltos como rengo en tiroteo.
Aburrido como choque de tortugas.
Al pedo como guardabarros de lancha.
Apoyada como molinete de subte.
Apretado como pedo de visita.
Arrugado como frenada de gusano.
Cagado como palo de gallinero.
Colorado como talón de cartero.
Cortito como viraje de laucha.
Desubicado como moco en la oreja.
Desubicado como pickle en pan dulce.
Difícil como retroceder en hojotas.
Enredado como pelea de pulpos.
Fresquito como pedo de pingüino.
Hambriento como piojo de peluca.
Largo como eructo de jirafa.
Ordinario como ataúd con calcomanías.
Ordinario como canapé de mondongo.
Peligroso como cirujano con hipo.
Peligroso como muletas con rueditas.
Peligroso como trompada de enano.
Perdido como pedo en jacuzzi.
Pesado como portaaviones a remo.
Pesado como rosario de bochas.
Pesado como topadora a pedales
Más perdido que pedo en bombacha de gaucho