- Papá, ¿por qué te casaste con mamá?
- Tú tampoco te lo explicas, ¿verdad hijo?
- Tía Teresa, ¿para qué te pintas?
- Para estar mas guapa.
- ¿Y tarda mucho en hacer efecto?
- Gracias, tío, por tu regalo.
- Muy atento, Pedrito, pero no vale la pena.
- Es lo que yo decía; pero mamá me ha dicho que te diera las gracias de todas formas.
- Tía Teresa, ¿de dónde vienes?
- Del Salón de Belleza.
- Estaba cerrado, ¿verdad?